miércoles, 30 de mayo de 2007

Torquemada

Después de ver las manifestaciones estudiantiles en Venezuela y el despertar de sus conciencias como un aliento de vida, dispuestos a defender con ideas y de manera pacífica la libertad de expresión ante lo sucedido a RCTV; me ha llegado hoy a mi correo electrónico el artículo de esta semana del Prof. Arlán Narváez, donde reseña y analiza las palabras referentes a lo que le esperan a las universidades, a la autonomía y a la libertad de pensamiento, dichas en el Teresa Carreño por quien se ha quitado la careta para mostrar su verdadera cara de déspota. Aquí reproduzco el artículo:

Torquemada

Arlán A. Narváez-Vaz R. (*)

Resulta muy difícil escribir estas líneas y no dedicarlas al oprobioso cierre de RCTV pero, como universitario preocupado y comprometido con la educación como medio para la superación de los individuos y para la construcción de una sociedad más justa e inclusiva, me siento compelido a expresar mi extrema preocupación y agobio por los anuncios que el afán destructor del supremo hiciera público en su almiar del jueves pasado, desde el Teresa Carreño.

Sin embargo, antes de entrar en materia, quiero hacer un brevísimo comentario en relación con toda la farsa y comparsa con la que han tratado de vestir de legalidad el asesinato del derecho constitucional a la pluralidad de ideas y de información. No hace mucho tiempo le comentaba a unos amigos que una de las grandes desventajas de haber estudiado derecho es sufrir ahora de una mejor comprensión de la profundidad y alcance de la arbitrariedad y del daño institucional que distingue a este régimen. La medida cautelar que le dio ropaje legal a la apropiación indebida de los bienes de RCTV abre las puertas para que el Estado pueda apoderarse igualmente de los bienes con los que los ciudadanos ejercen actividades lícitas bajo concesión o licencia. El precedente que se sienta me lleva a comparar la concepción sobre el marco legal que tiene este régimen con la de aquel asqueroso personaje machista que se regodeaba diciendo que “las mujeres y las leyes son para violarlas, pero con elegancia”.

Lo del Teresa Carreño y los universitarios no es que sea completamente ajeno a lo de RCTV, por el contrario, en su esencia fue otra clarísima muestra de la cada vez más explícita intención del régimen de acabar con la pluralidad y la libertad de pensamiento. En el caso de las universidades esto se traduce en una sentencia a muerte de uno de los principios más esenciales del Alma Mater, la autonomía universitaria.

Sin necesidad de que abriera la boca ya la amenaza estaba suficientemente explícita en la enorme pancarta que identificaba el acto, donde se leía “Universidades Autónomas rumbo al Socialismo”, confesión que fue ratificada en varias oportunidades entre el interminable almiar de consignas huecas, reescritura de la historia, execraciones al capitalismo y a Bush, que repite casi a diario con ligeras variaciones.

Las palabras esta vez muestran que está cansado de usar el ropaje que utiliza como disfraz democrático y de respeto a la autonomía. La imposibilidad de sus acólitos para ganar democráticamente las elecciones universitarias y facilitarle así su sometimiento, les lleva a hacer uso de su hegemonía en la Asamblea para que, como fue anunciado, antes de fin de año esté aprobada una nueva ley de Educación Superior que garantizaría lo que llamó “una universidad verdadera”, definida como “con rumbo al socialismo”.

La autonomía universitaria es cuna y templo de la libertad de pensamiento para la búsqueda de la verdad y la generación de conocimiento universal y, por ende, es incompatible con camisas de fuerza o dogmas impuestos que puedan limitar sus horizontes. La autonomía universitaria es incompatible con filiaciones ideológicas forzadas y por ello no puede estar al servicio de amo alguno, como no sea la incesante búsqueda, sin cortapisa, de la esencia de la universidad: la universitas, el pensamiento universal. Bien lo consagra el artículo 1 de la vigente Ley de Universidades: “La universidad es fundamentalmente una comunidad de intereses espirituales que reúne a profesores y estudiantes en la tarea de buscar la verdad y afianzar los valores transcendentales del hombre”.

Lo más triste del deprimente espectáculo fue ver, allí y en los pasillos de la Universidad, a varios profesores y estudiantes que ayer creímos comprometidos con la autonomía y los principios universitarios cuando formaban filas con nosotros en su defensa, pero que hoy, después de haber podido subsistir con sus ideas gracias al cobijo de la autonomía, cuando ya no necesitan su amparo porque están en el poder, se encuentran en la primera fila del pelotón de fusilamiento para tratar de exterminarla. Bajo sus disfraces de Galileo Galilei se escondía Torquemada. ¡Cosas veredes, Sancho!

(*) Profesor UCV / arlannarvaez@gmail.com

2 comentarios:

  1. Nada más te digo que si los estudiantes están protestando como lo están haciendo por los derechos de libertad de expresión, no te quiero ni contar como será si les llegan a quitar la autonomía universitaria.

    Muy bueno el artículo del Prof. Narváez.

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