lunes, 2 de abril de 2007

Tal día como hoy...

Leyendo la prensa esta mañana me he encontrado en las efemérides que tal día como hoy nació el escritor danés Hans Christian Andersen lo cual me recordó el hermoso poema de Aquiles Nazoa, que hace que afloren las sensaciones y recuerdos, "La Balada de Hans y Jenny"

Verdaderamente, nunca fue tan claro el amor como cuando Hans Christian Andersen amó a Jenny Lind, el Ruiseñor de Suecia.

Hans y Jenny eran soñadores y hermosos,y su amor compartían, como dos colegiales comparten sus almendras.

Amar a Jenny era como ir comiéndose una manzana bajo la lluvia. Era estar en el campo y descubrir que hoy amanecieron maduras las cerezas.

Hans solía contarle fantásticas historias del tiempo en que los témpanos eran los grandes osos del mar. Y cuando venía la primavera, él la cubría con silvestres tusilagos las trenzas.

La mirada de Jenny poblaba de dominicales colores el paisaje. Bien pudo Jenny Lind haber nacido en una caja de acuarelas. Hans tenía una caja de música en el corazón, y una pipa de espuma de mar, que Jenny le diera.

A veces los dos salían de viaje por rumbos distintos. Pero seguían amándose en el encuentro de las cosas menudas de la tierra.

Por ejemplo, Hans reconocía y amaba a Jenny en la transparencia de las fuentes y en la mirada de los niños y en las hojas secas. Jenny reconocía y amaba a Hans en las barbas de los mendigos, y en el perfume de pan tierno y en las más humildes monedas.

Porque el amor de Hans y Jenny era íntimo y dulce como el primer día de invierno en la escuela.

Jenny cantaba las antiguas baladas nórdicas con infinita tristeza. Una vez la escucharon unos estudiantes americanos, y por la noche todos lloraron de ternura sobre un mapa de Suecia. Y es que cuando Jenny cantaba, era el amor de Hans lo que cantaba ella.

Una vez hizo Hans un largo viaje y a los cinco años estuvo de vuelta. Y fue a ver a su Jenny y la encontró sentada, juntas las manos, en la actitud tranquila de una muchacha ciega.

Jenny estaba casada y tenía dos niños sencillamente hermosos como ella. Pero Hans siguió amándola hasta la muerte, en su pipa de espuma y en la llegada del otoño y en el color de las frambuesas. Y siguió Jenny amando a Hans en los ojos de los mendigos y en las más humildes monedas.

Porque verdaderamente, nunca fue tan claro el amor como cuando Hans Christian Andersen amó a Jenny Lind, el Ruiseñor de Suecia...

3 comentarios:

  1. Aquiles, a expensas de la autobiografia del danes titulada "El diario de mi vida" o "la aventura de mi vida", enfatiza que su amor por Jenny bien pudiera ser una poesia y el caraqueño del Guarataro no perdio tiempo den recrearnos con ese fabuloso poema. Gracias Pancho por recordarmelo

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  2. Si amigo Elier, un hermoso poema y una hermosa manera de amar a través del tiempo.

    Un abrazo

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  3. Si.... sencillamente hermoso..... pocos poemas trascienden en generaciones como este..... de verdad... HERMOSO

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