domingo, 25 de febrero de 2007

Memorias de Rafael de Nogales Méndez

La semana pasada he terminado de releer las Memorias de Rafael de Nogales Méndez, que más que un libro autobiográfico es un relato ameno de las hazañas y aventuras alrededor del mundo de este singular soldado y caballero andante (como él mismo se define), venezolano de principios del siglo XX. Este aventurero, que en muchas cosas recuerda a Francisco De Miranda, nació en San Cristóbal (Estado Táchira) en 1879; educado intelectual y militarmente en Europa, principalmente en Alemania, estuvo presente en los principales hechos bélicos de principios del siglo pasado.

La forma amena en que esta narrado el libro, donde el eje central no es el mismo autor sino las aventuras y luchas que este soldado de fortuna lleva a cabo alrededor del mundo, hace que sea difícil hablar de una autobiografía por lo que es más una suma de memorias.

La primera vez que oí hablar de este trotamundo andino, fue de mi Tío Arlán quien me contaba cómo había conseguido una edición del "El Saqueo de Nicaragua" (1928), que en su momento, al ser publicado en EUA fue incautado y la editorial que lo publicó, tuvo que pagar una multa de 250.000 dólares una cifra astronómica para la fecha.

Del libro hay muchas cosas que me gustan, desde sus hazañas como espía en China, buscando oro en Alaska o sus años en el ejército Turco; pero quiero referirme especialmente a su lucha contra las dictaduras de Castro y Gómez, pues como bien él dice en sus memorias:

"En medio de todo ello he sostenido un solo propósito: la liberación de mi país, Venezuela, de la tiranía que la agobia..."

La descripción que hace de Caracas de principios del SXX nos hace recordar y soñar con las Caracas de techos rojos y las historias contadas por nuestros abuelos. Al respecto él cuenta:

"...Caracas está situada en un hermoso valle como a tres mil pies sobre el nivel del mar, separada de éste por la cordillera montañosa de Naiguatá. Posee la deliciosa conjugación de lo moderno y de lo antiguo, lo cual le confiere un especial sabor inolvidable. Hermosas plazas, encantadoras inmediaciones pobladas de villas, el suelo floreciendo con las más maravillosas flores y mujeres de Latinoamérica. Las casas, aun las de reciente construcción, son generalmente espaciosas, de gruesas paredes, altos techos, patios coloniales, en el medio de los cuales las fuentes típicas, semejantes alas introducidas en España por los árabes refrescan el oído con su melodía. La antigua catedral de la Plaza Bolívar es de una fuerte estructura colonial. Le recuerda a uno el tiempo en que Bolívar luchaba y las mujeres rezaban por sus soldados. Las estrechas calles toman su lento curso inundadas de luz solar y sombras purpúreas. No se sabe nunca si fué de París, Sevilla o Granada que sus fundadores tomaron la inspiración para levantar esta ciudad.

Los patios durante el día son peculiares con la algarabía resplandeciente en el calor de sus pájaros y silenciosamente elocuentes en el misterio de las noches enlunadas. La luna baja lentamente dentro del patio iluminado por estrellas. Las sombras aterciopeladas se inclinan sobre las relumbrantes tejas rojas de borde platinado; entre el susurro de las hojas y el sollozar de las fuentes de mármol. Un hombre como yo, sin hogar, recobra allí la paz deseada que había estado siempre huyendo de su corazón y creía haber perdido para siempre..."

Otro extracto que me llamó mucho la atención del libro es que tras el exilio obligado de Castro, vuelve a Venezuela con la intención de ver si por fin es posible el tránsito hacia un gobierno justo, de libertades y democracia... nada más alejado de la realidad al ser Gómez quien ostentaba el poder. Al respecto escribe:

"...Desde luego que Gómez empezó pronto a hacerse sentir... Mientras permanecía en Caracas observé la iniciación de los acontecimientos que se orientaban a establecer las bases de una dictadura. Pacíficos ciudadanos fueron privados ilegalmente de sus derechos, siendo vendidas sus propiedades por el precio que se les antojó a los amigos de Gómez. Pedí públicamente, a través de la prensa, el restablecimiento de la paz y la libertad, tal como la conocíamos en los viejos tiempos constitucionales. Cuando partí para los estados andinos al final de 1910, una orden de prisión me precedía..."

Cualquier parecido con la realidad actual no creo que sea pura coincidencia pues quien olvida su Historia está condenado a repetirla...

Nos vemos en el espejo...

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Los extractos son sacados del libro: "Rafael de Nogales Méndez: Memorias". Colección "La Expresión Americana". Biblotecha Ayacucho 1991

jueves, 22 de febrero de 2007

La Marchantica

En estos días pasados mi buen amigo Carlos "el maracucho", me pasó la melodía para el móvil de la Marchantica Efe:

lo cual me trajo muchos recuerdos, algunos supongo que compartimos muchos de los venezolanos, cuando oíamos esa canción y salíamos corriendo y gritando - "¡Heladero, heladero!", pero también me trajo el recuerdo de una anécdota familiar:

Cuenta mi Tía Jenny (o como la llamamos toda la familia Tía Nena), que cuando era pequeña y vivían en Sabana Grande se encontraba ella sentada jugando en la entrada de la casa en compañía de mi bisabuelo, quen era oriundo del Táchira (y "nada de gocho, que gocho significa cochino", como decía mi abuelo) de esos de antes, y como buen andino del SXIX siempre cargaba su cinturón con su pistola enfundada. Mi Tía nos contaba que ese cinturón era como el de Batman pues tenía bolsillos para las balas y otros escondidos para guardar dinero, etc... ¿qué habrá sido de ese cinturón?...

Bueno, la cosa es que mientras mi bisabuelo estaba sentado en su mecedora y mi Tía jugando a su lado, se oye la Marchantica y como es natural mi Tía salió corriendo, obligando al heladero, quien iba en esas motonetas de antes, a pegar un frenazo, quedándose mi tía petrificada enfrente a la motoneta que se le venía encima y claro está, de manera instintiva mi bisabuelo pego un salto desde donde estaba sentado desenfundado su pistola y diciéndole al pobre heladero con su acento andino (lentamente y alargando las "s"):

- "que me va a matar a la muchacha"

Me imagino que la anécdota para el heladero no será tan amena como para mi familia :-s pero gracias a Dios todo quedó en un susto...

Nos vemos en el espejo...

miércoles, 21 de febrero de 2007

Soy Libre, Soy Bloguero

Leyendo como siempre Kminos me tope con este manifiesto que resume de muy buena manera lo que muchos pensamos y compartimos con respecto al "bloguear", siguiendo la línea con el Meme que semanas atrás se publicó y que sigue rodando por ahí...

A quienes se quieran sumar les invito a postearlo y/o poner la etiqueta en su blog.

Hago copía textual del blog de Kira

Las siguientes líneas son una invitación para que autores de blogs en todo el mundo hispano se adhieran libremente en caso de encontrar afinidad con su contenido. Usted puede copiarlo, modificarlo, agregarle premisas o quitarle aquellas que no considere pertinentes; cambie los verbos o cualquiera de las palabras que le disgusten para que llegue a un texto con el que se sienta plenamente identificado.

Puede citarme o no, porque no busco efímeras glorias ni más tráfico, sino que la idea de la Libertad de Expresión se expanda como vapor en el aire. Hasta en eso creo que deber haber completa libertad.

  1. Como autor de mi blog soy respetuoso de la palabra. Abrazo la libertad, como cobijo la democracia.
  2. Soy mi palabra. Soy coherente entre lo que pienso y lo que siento, como con lo que digo y lo que hago.
  3. Reitero con mi blog mi deseo de expresarme libremente, de decir lo que quiera con responsabilidad.
  4. Soy independiente de mis intereses y dependiente de mis principios. Y si tengo intereses, mis lectores los conocerán de manera transparente.
  5. Al mantener mi blog soy consciente de que pertenezco a un entorno ante el que tengo derechos y con el que tengo responsabilidades.
  6. Mis palabras tienen tanto peso que no necesitan que las defienda con acciones más allá de las palabras.
  7. Repudio públicamente los ataques a mi blog o a cualquiera de las presencias en la red. Si ataco por las vías de hecho las obras de los otros, estoy admitiendo mi imposibilidad de argumentar.
  8. Respeto tanto al otro como respeto a los demás. A pesar de las distancias respiro el mismo aire y eso nos pone en el mismo nivel.
  9. Hago parte de una generación que, sin importar la edad, aprendió a expresarse tranquilamente en medio de un mundo hostil. Es algo que he ganado y que no estoy dispuesto a perder.
  10. Puedo ser militante en cualquiera de los extremos del pensamiento o de las creencias y debo poder tener la certeza de que no seré agredido por ello.
  11. Puedo equivocarme una, pocas o muchas veces, pero siempre tendré la humildad de reconocer mis errores.
  12. Haré este texto mío con o sin estas palabras. Cada cual podrá adherir a él con las palabras que sienta más cercanas a su forma de expresión.
  13. Mi compromiso con la libertad de expresión es irrenunciable e inembargable; no transo en ello.
  14. Pertenezco a este planeta, el mismo en el que muchos han muerto por la libertad; tal vez no dé mi vida por mi blog, pero entregaré todas mis fuerzas a la consigna de la tolerancia a la palabra ajena. Soy libre, soy bloguero.

Si deseas, puedes copiar esta imagen:

Soy libre, soy blogger

martes, 13 de febrero de 2007

jueves, 1 de febrero de 2007

Cuando las cosas eran distintas

Entre los recuerdos de mi infancia, uno de los que más atesoro son el de las reuniones en casa de mi abuela paterna Isabel Teresa o Amé, como la llamábamos cariñosamente yo y mis hermanos. Era en aquella época cuando admirar a Simón Bolívar o decirse bolivariano, no era sinónimo de tendencia política alguna, ni factor de división entre nosotros, más bien todo lo contrario era un personaje histórico que en cierta forma nos unía; mi abuela solía recitar este poema al Libertador:

Rico en talento y de mirar sereno
fué Bolívar un genio cual no hay dos
noble y valiente singular guerrero
la luz radiante que el Avila alumbró.

Venezuela tu la elegida
por nacer en tu tierra un gran valor
de los siglos serás la consentida
por ser la madre del Libertador

Nunca a su alma pervirtió el dinero
solo glorias y hazañas acumulo
y su nombre será siempre el primero
por esa libertad que conquisto.

En las batallas escritas en la Historia
lucho con bravura y sin temor
y nos dejó grabado en la memoria
Bolívar fue nuestro Libertador

Isabel T.